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CONAF Magallanes lamenta fallecimiento de primer administrador del Parque Nacional Torres del Paine

22-04-2016

Con profundo pesar CONAF Magallanes y Antártica Chilena comunica el fallecimiento de Alejandro Sepúlveda Goycolea (Q.E.P.D.), quien fuera el primer administrador del Parque Nacional Torres del Paine.

 
Su deceso se produjo este viernes 22 de abril a los 78 años de edad, tras una grave enfermedad, en la ciudad de Temuco donde residía junto a su familia. Sus restos están siendo velados en Capilla Velatorio Villena y sus funerales se efectuarán mañana sábado en la misma ciudad.
 
Encabezó una de las áreas silvestres protegidas del Estado más reconocidas a nivel internacional en sus inicios, entre los años 1972 y 1976. Quienes trabajaron con él mantienen recuerdos de gratitud y reconocimiento a su calidad humana y profesional. En la celebración de los 50 años del Parque Nacional Torres del Paine, Alejandro Sepúlveda fue especialmente distinguido junto a los demás administradores (en la foto).
 
La impronta y el legado de su gestión perduran en la actualidad, tanto en el amor como en la responsabilidad con que los antiguos guardaparques continúan desempeñando sus labores, traspasando dichos valores a la generación de relevo. “Se nota hasta el día de hoy el liderazgo y la mano generosa de quien los formó como guardaparques, y quizás también como hombres comprometidos con la protección de la naturaleza”, comenta Federico Hechenleitner, superintendente de la unidad.
 
Alejandro Sepúlveda visitó la región el año pasado, reencontrándose con sus antiguos compañeros de trabajo y amigos. CONAF Magallanes se suma al dolor de su familia, expresando sus condolencias a su esposa Sonia, sus hijos Patricio, Jaime y Alejandra, familiares y amigos.
 
Los difíciles inicios
Su figura es recordada constantemente con profundo cariño por quienes fueron los primeros guardaparques de la unidad, varios de los cuales provenían de la Región de La Araucanía, al igual que él. Uno de ellos es Juan Toro Quirilef, actualmente jefe del sector Laguna Azul del parque. “Trabajaba en uno de los aserraderos del sector Llafenco, cuando don Alejandro me preguntó si me atrevía a ir a cuidar una reserva. Como era cabro, ni pregunté qué beneficios tenía, y sin pensarla dos veces le dije que sí y partí a la Reserva Raigolí”. Mas tarde trabajarían juntos nuevamente en la Reserva Nacional Malleco, hasta que en 1974, Sepúlveda asumió como el primer jefe administrativo del Parque Nacional Torres del Paine. Poco después llegaría Juan Toro a la región, quien es reconocido como el primer guardaparque oficial de la unidad, hoy con más de cuatro décadas de servicios.
 
La relación con su jefe se transformó en una gran amistad que duró toda la vida, pues si bien la primera impresión de Juan Toro sobre la zona fue de inmensidad y desolación, la acogida de Alejandro Sepúlveda y su familia lo ayudaron a adaptarse. “Hoy lo despido con mucha tristeza, pues fue como un padre para mí. Y siento que al ofrecerme trabajo aquí en esos años difíciles, de alguna manera me salvó la vida”, comenta emocionado.
 
Bajo la gestión de Alejandro Sepúlveda, la permanencia de CONAF en el parque fue constante, gracias a la formación del Cuerpo de Guardaparques. René Cifuentes Medina, hoy encargado de la Sección de Ecosistemas y Sociedad del Departamento de Desarrollo y Fomento Forestal de CONAF Magallanes, era guardaparque en esos años y luego ejerció como administrador de la unidad, entre 1981 y 1983. “Lo recuerdo con mucho aprecio y respeto. Fue un hombre práctico, visionario y muy comprometido. El primero en instalar el concepto de parque nacional”.
 
Durante su administración, a partir del año 1975 la superficie del parque comenzó a ampliarse y se formaron dos zonas marcadamente diferentes. Por una parte, vastos terrenos inexplorados recorridos hasta entonces solo por baqueanos y escaladores, especialmente el área circundante al macizo del Paine. Por otra, miles de hectáreas que habían sido dedicadas a la ganadería por alrededor de medio siglo, en las que había desaparecido gran parte de la vegetación nativa y de la fauna silvestre. Los visitantes llegaban en forma esporádica, no existían senderos demarcados, ni sitios establecidos de campamento.
 
Neftalí Zambrano Leal, hoy guardaparques de la Reserva Nacional Magallanes, expresa también una inmensa gratitud hacia Alejandro Sepúlveda, pues “fue una persona muy importante para mi vida laboral. Al traerme a trabajar al Parque Nacional Torres del Paine me abrió una puerta a un mundo nuevo y apasionante, donde me realicé como guardaparque. Yo tenía 23 años cuando tuvo el acierto de invitarme a trabajar con él, así como la generosidad para apoyarme en mi traslado”.
 
En el libro “Parque Nacional Torres del Paine. El paraíso de la Patagonia”, editado por CONAF con ocasión de los 50 años de la unidad, quien fuera director regional entre 1973 y 1990, Mauricio Rosenfeld (Q.E.P.D.) recordaba que el principal problema que enfrentó el creciente parque fue la oposición de la sociedad natalina: “Se dio muy difícil, con persecuciones, deslealtades, denuncias contra guardaparques. Con Alejandro Sepúlveda consolidamos la parte más dura, al estilo de la frontera…Parecíamos locos cuidando los pajaritos. Hoy no es posible imaginar un uso distinto para ese terreno”.
 
A fines de 1975, Alejandro Sepúlveda encabezó las gestiones con el conde italiano Guido Monzino, quien donaría más tarde la Estancia Río Paine, donde actualmente se emplaza la sede administrativa de la unidad.